Foto: Cuauhtemoc sanchez fernandez · CC BY-SA 3.0 · vía Wikimedia Commons
Su historia
La iglesia de San Francisco de Bogotá tiene un título rotundo: es la iglesia más antigua que se conserva en la ciudad.
Está en la Avenida Jiménez con Carrera Séptima, y forma conjunto con otras dos: la Iglesia de La Tercera y la de la Veracruz, las tres seguidas en la misma acera.
Un terreno junto al río
Se construyó entre 1557 y 1566 en un terreno que el arzobispo Juan de los Barrios donó a los franciscanos, en la margen derecha del río Vicachá — que precisamente por esta iglesia acabaría llamándose río San Francisco.
La construcción original se amplió entre 1586 y 1611, y en 1623 se levantó el retablo mayor.
El terremoto de 1785 le dio su segunda nave
Durante el siglo XVIII el edificio sufrió varias averías, y el terremoto de 1785 obligó a reconstruir la torre.
Aquel desastre tuvo una consecuencia curiosa. La iglesia era de una sola nave, a la que se le habían ido añadiendo capillas pequeñas por el lado derecho. En la restauración posterior, dirigida por Domingo Esquiaqui, esas capillas se integraron en una segunda nave.
Los trabajos concluyeron el 25 de marzo de 1794, día en que el arzobispo Baltasar Jaime Martínez Compañón consagró el templo. Años después intervino el interior el fraile capuchino Domingo de Petrés, el mismo que diseñaría la catedral de Bogotá.
Veinte años expropiada
En 1861, Tomás Cipriano de Mosquera expropió la iglesia, que no volvió a manos de la orden hasta 1881. Durante esas dos décadas la administró el capellán fray Ramón Cáceres.
Cómo desapareció el convento
La iglesia formaba complejo con un convento que abarcaba dos manzanas de la ciudad y tenía tres claustros de dos pisos.
De todo aquello no queda casi nada: los claustros desaparecieron en 1917, cuando en su lugar se construyó el edificio de la Gobernación de Cundinamarca —el actual Palacio de San Francisco—, obra de Gastón Lelarge y Arturo Jaramillo.
La sacristía de la iglesia es la única parte del convento que sobrevive.
Lo que queda de original
Hay que decirlo sin adornos, porque la propia fuente lo dice: en años recientes la iglesia fue desprovista de su blanco exterior y sus cubiertas se alteraron hasta el punto de que los únicos documentos históricos del templo original que sobreviven son la fachada, la torre y el presbiterio.
La última restauración se hizo entre 1988 y 1990.
Dos joyas que sí se conservan
Lo que el edificio guarda dentro compensa lo perdido.
El techo es una artesa o armadura mudéjar, hecha con la técnica de par y nudillo —un ensamblaje de madera de tradición hispanomusulmana—, y está considerada una de las mejores de la Nueva Granada.
Y el retablo mayor, con elementos renacentistas, es el más representativo de todo el virreinato de la Nueva Granada. Su lectura es la de un libro en madera dorada: en el primer cuerpo, ornamentación de grutescos; en el segundo, todas las santas con sus atributos; y de remate, los apóstoles. En el centro de la parte superior está el Padre Eterno, que con una mano sostiene el mundo y con la otra señala a los franciscanos.
Hoy la iglesia está en la esquina noroccidental de la Avenida Jiménez con Carrera Séptima, en diagonal a la estación de TransMilenio del Museo del Oro.
Fuentes
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- Wikipedia en español — «Iglesia de San Francisco (Bogotá)» consultada el 2 de septiembre de 2026
- Wikidata — ficha Q5910154 (coordenadas, fundación y enlaces) consultada el 2 de septiembre de 2026
- Wikimedia Commons — Iglesia de San Francisco 1.JPG consultada el 2 de septiembre de 2026
- OpenStreetMap — punto del directorio (ubicación y datos de contacto) consultada el 2 de septiembre de 2026
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