Foto: Mariordo (Mario Roberto Durán Ortiz) · CC BY-SA 4.0 · vía Wikimedia Commons
Iglesia Regina Angelorum
📍 Padre Billini esquina José Reyes, Ciudad Colonial, Santo Domingo
Su historia
Regina Angelorum significa «Reina de los Ángeles». Este templo de la Ciudad Colonial se llamó antes Convento de Santa Catalina de Siena, o sencillamente Convento de Regina, y perteneció a las monjas de la Orden de Predicadores —las dominicas— hasta 1795. Hoy es sede de la Orden de Malta.
Una fundación nacida de una tragedia
La historia de cómo se fundó es de las más novelescas de la Ciudad Colonial, y está documentada.
En 1554, doña María de Arana, viuda acomodada de Diego Solano —hacendado natural de Zorita, en Cáceres—, se vio envuelta en un episodio familiar terrible. Uno de sus hijos había profesado como dominico en España. El otro, Lorenzo Solano, estando casado, mantenía relaciones con Luisa de Nebreda, esposa de Cristóbal de Tapia. Este los descubrió juntos, les dio muerte a ambos y tuvo que esconderse.
La madre, deshecha, quería marcharse a España para estar cerca de su hijo fraile. Según relata el historiador Cipriano de Utrera, los dominicos aprovecharon hábilmente ese estado emocional para obtener de ella los recursos con los que fundar un monasterio de religiosas de su orden. Y algunas personalidades que al principio se oponían acabaron respaldando el proyecto —según la misma fuente— «porque así se aseguraba mejor la ocultación del homicida, a quien, por parentesco o amistad, trataban de salvar».
Aconsejada espiritualmente, María de Arana «puso el sello a su donación con el perdón cristiano» y se marchó.
Es una historia incómoda, y se cuenta aquí porque está documentada y porque explica cómo se financiaban en realidad muchas fundaciones religiosas de la época.
Por qué hacía falta un convento de mujeres
En 1556, vecinos prominentes de Santo Domingo —entre ellos el hidalgo Diego de Guzmán, el contador Álvaro Caballero Serrano y Cristóbal Colón y Toledo, hijo de Diego Colón y nieto de Cristóbal Colón— pidieron al rey de España licencia para fundar en la capital un convento de monjas dominicas. Alonso de Villasirga, escribano del cabildo, respaldó la iniciativa.
El argumento que dieron dice mucho de la sociedad colonial: la ciudad tenía muchas jóvenes y muchas viudas, y hacía falta un lugar para ellas.
Conviene entenderlo sin anacronismos. En aquel mundo, el papel de la mujer se entendía en el ámbito doméstico, y un convento no era solo un refugio espiritual: era una de las poquísimas alternativas a casarse. Y era, además, un lugar donde las monjas recibían formación espiritual e intelectual, aprendían a leer y accedían a una vida de estudio que fuera de allí les estaba vedada.
El primer convento femenino de la ciudad había sido el de Santa Clara, en 1552, de las clarisas franciscanas. Este fue el segundo.
Cómo es el templo
Es de arquitectura gótica isabelina, con elementos renacentistas. El gótico isabelino es la variante tardía que se desarrolló en Castilla bajo los Reyes Católicos: conserva la estructura gótica pero la carga de decoración menuda, con escudos, bolas y motivos vegetales.
Su nave única se cubre con bóvedas de crucería sostenidas por contrafuertes de piedra.
El final del convento
Las monjas emigraron a Cuba en 1795, a raíz del Tratado de Basilea, por el que España cedió a Francia la parte oriental de La Española. Aquella cesión vació de instituciones españolas la ciudad: se fueron las órdenes religiosas, la Audiencia y buena parte de las familias principales.
Forma parte de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1990.
Fuentes
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- OpenStreetMap — punto del directorio (ubicación y datos de contacto) consultada el 2 de septiembre de 2026
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