Iglesia y Hospital de San Lázaro
📍 Santomé esquina Juan Isidro Pérez, Ciudad Colonial, Santo Domingo
Su historia
Iglesia y hospital construidos hacia 1573 con un fin muy concreto: atender a los enfermos de lepra.
Por qué está donde está
El emplazamiento no es casual. Los leprosos se apartaban de la ciudad para evitar el contagio, y por eso este conjunto se levantó en el extremo del casco urbano, lejos de la catedral y de las casas principales.
Es una decisión que se repitió en toda Europa y América durante siglos: los hospitales de San Lázaro estaban siempre fuera de las murallas o en su borde. De ahí viene, de hecho, la palabra lazareto, que designa el lugar donde se aislaba a los enfermos contagiosos y que sigue usándose hoy.
El hospital abrió hacia 1650.
El terremoto de 1751
El gran terremoto de 1751 —uno de los más destructivos que ha sufrido la isla— solo dejó en pie la capilla de los Lázaros. El conjunto se reconstruyó en 1759.
En restauraciones posteriores se hallaron numerosos esqueletos en el patio de la capilla: los enterramientos de quienes murieron allí a lo largo de los siglos, en un lugar donde la enfermedad significaba también el destierro social.
Qué era la lepra y por qué daba tanto miedo
La lepra —hoy llamada enfermedad de Hansen— es una infección bacteriana que ataca la piel y los nervios periféricos. Es poco contagiosa, se transmite con dificultad y desde 1981 se cura con un tratamiento combinado que la Organización Mundial de la Salud distribuye gratuitamente.
Nada de eso se sabía entonces. Durante siglos, un diagnóstico de lepra equivalía a una muerte civil: en la Europa medieval se celebraba incluso un oficio religioso por el enfermo, como si hubiera fallecido, antes de apartarlo de la comunidad.
Por eso los hospitales de San Lázaro son mucho más que edificios sanitarios: eran, para miles de personas, el mundo entero.
Quién es el San Lázaro del nombre
Aquí hay una confusión frecuente que vale la pena aclarar, porque en América conviven dos Lázaros.
Uno es Lázaro de Betania, el amigo de Jesús a quien resucita en el Evangelio de Juan. El otro es el Lázaro de la parábola del rico Epulón, en el Evangelio de Lucas: un mendigo cubierto de llagas que se sienta a la puerta del rico y al que los perros lamen las heridas.
El patrono de los leprosos, y el de estos hospitales, es el segundo: el mendigo llagado. De ahí que se le represente con muletas, con úlceras y acompañado de perros. En Cuba y en otras partes del Caribe, esa figura se ha fundido además con tradiciones de origen africano, dando lugar a una de las devociones populares más intensas de la región.
Está dentro de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Fuentes
Toda la información de esta ficha procede de las fuentes que se enumeran a continuación. Los datos de una iglesia cambian: si encuentras algo desactualizado, la fuente original es el sitio donde comprobarlo.
- OpenStreetMap — punto del directorio (ubicación y datos de contacto) consultada el 2 de septiembre de 2026
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