Foto: Bruno Rijsman · CC BY-SA 2.0 · vía Wikimedia Commons
Su historia
El templo conventual de San Jerónimo está dedicado a Jerónimo de Estridón, el santo del siglo IV que tradujo la Biblia al latín —la Vulgata, que fue durante mil años la Biblia de Occidente—. Se edificó en el siglo XVII y su interior es hoy neoclásico.
De colegio de niñas a convento
En 1586 el padre Hernando Jerónimo de Santander fundó un colegio de niñas bajo la advocación de San Jerónimo, con el apoyo económico del obrajero don Juan Barranco.
Fue bajo el gobierno del obispo Diego Romano cuando se trajeron cuatro religiosas desde México para fundar formalmente el convento de Puebla. Las colegialas se trasladaron entonces a un local contiguo, bajo el nombre de Colegio de Jesús María, que quedó anexo hasta la extinción de ambas instituciones.
El templo no se dedicó hasta 1635.
Las monjas epilépticas
En el siglo XVIII ocurrió aquí uno de los episodios más singulares de la historia médica de la Nueva España.
Las autoridades del convento comisionaron al médico don Pedro de Horta para estudiar los casos de las monjas que sufrían continuos ataques epilépticos. Logró pocos resultados, pero los publicó en una especie de manual que mezclaba sus investigaciones científicas con contenido religioso: una muestra perfecta de cómo convivían las dos explicaciones del mundo en aquel siglo.
Según la crónica, la presencia del médico no sirvió de nada: al sacar en procesión una imagen de la Virgen de Guadalupe por los claustros del convento, todas las monjas epilépticas sanaron.
Los símbolos de la fachada
Sobre la puerta principal hay tres elementos asociados a san Jerónimo, y cada uno cuenta algo:
- una calavera, que representa la vida ascética y la meditación sobre la muerte;
- una disciplina —el látigo de penitencia— colgando de un árbol seco;
- y el león, en los clavos de la puerta. La tradición cuenta que Jerónimo curó a un león que había entrado cojeando en su monasterio, sacándole una espina de la pata, y que el animal lo acompañó ya hasta su muerte. Por eso a san Jerónimo se le pinta siempre con un león a los pies.
Los contrafuertes de la fachada rematan en roleos de argamasa y mascarones.
Dentro: las rejas que ocultaban a las monjas
El interior, neoclásico, se renovó en el siglo XIX y está muy decorado. En los muros laterales del presbiterio se ven las tribunas enrejadas desde las que las religiosas participaban en los oficios.
El coro alto y el bajo conservan sus celosías de hierro, cuya función era ocultar a las monjas de los feligreses durante las celebraciones. Ese detalle explica más de la vida de clausura que cualquier descripción: las monjas oían misa, pero no podían ser vistas.
Hay allí también una pintura de la Virgen con las monjas fundadoras.
En el centro del altar mayor está san Jerónimo vestido de cardenal —lo representan así porque fue secretario del papa Dámaso I, aunque el cargo de cardenal no existía todavía— acompañado de sus discípulas santa Paula y su hija santa Eustoquia, consideradas las fundadoras espirituales de la rama femenina de la orden.
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Fuentes
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- Wikipedia en español — «Templo Conventual de San Joaquín y Santa Ana (Puebla)» consultada el 2 de septiembre de 2026
- Wikidata — ficha Q61722286 (coordenadas, fundación y enlaces) consultada el 2 de septiembre de 2026
- Wikimedia Commons — TEMPLO CONVENTUAL DE SANN JOAQUIN Y SANTA ANA DE RELIGIOSAS CAPUCHINAS (6).jpg consultada el 2 de septiembre de 2026
- OpenStreetMap — punto del directorio (ubicación y datos de contacto) consultada el 2 de septiembre de 2026
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