La campana más antigua de América lleva sonando desde 32 años antes de Colón

por La Santa Biblia 3 minutos de lectura

En el campanario de una iglesia de Comayagua, Honduras, hay una campana que ya era vieja cuando América todavía no se llamaba América.

Mil cuatrocientos sesenta

La Iglesia de San Francisco de Comayagua tiene cinco campanas. Y una de ellas, la Campana Antonina, es la campana más antigua de América.

Fue fundida en Alcalá de Henares, España, en 1460.

Esa fecha conviene mirarla dos veces: treinta y dos años antes del primer viaje de Colón.

Se fundió para una congregación religiosa en España, y luego fue traída a la región de Hibueras de Nueva España — el nombre que los españoles daban al territorio que hoy es Honduras.

La iglesia que la sostiene

El templo se edificó en 1560, por el obispo fray Alonso de la Cerda, como la iglesia del convento franciscano de la ciudad.

Fue la tercera iglesia construida en Comayagua, y junto con la Iglesia de la Merced son las dos más antiguas aún en pie de Honduras.

Es decir: la campana es un siglo más antigua que la torre donde cuelga.

Y esa torre se cayó dos veces

Que la campana siga ahí no era lo más probable.

  • El 14 de octubre de 1774 un terremoto sacude Comayagua. La torre queda en muy malas condiciones y el techo se desploma en partes, dañando algunos retablos. Y no se reparó: no se emprenden reparaciones de inmediato, debido quizás a la falta de fondos.
  • En 1806 se desploma el techo de la iglesia, lo que mueve a la orden franciscana a iniciar las reparaciones antes del colapso total.
  • En 1809, con un nuevo terremoto, se desploma parte del techo, los muros del convento y la torre, que sería reconstruida en la década siguiente, aunque en menores proporciones que la anterior.

La torre que hoy se ve es más baja que la original, precisamente por eso.

Está cerrada, y conviene saberlo antes de ir

Actualmente el templo se encuentra cerrado al culto público.

Solo se abre ocasionalmente, sobre todo en Semana Santa: el Jueves Santo llega hasta aquí el traslado del Santísimo desde la catedral, y el Viernes Santo, de este templo parte el viacrucis por las calles del centro histórico, adornadas con alfombras de aserrín.

Siete retablos originales, seis de ellos barrocos con columnas salomónicas talladas en caoba, y un altar mayor bañado en oro esperan dentro.

Fuentes:

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